viernes, 9 de abril de 2010

El mono imitamonos.


Había una vez un mono que se lo pasaba muy bien subiendose a los árboles y colgándose de sus ramas. Unas veces se colgaba con las manos y otras con los pies. Y cuando oscurecía y muy bien no se veía, el mono parecía un pijama puesto a secar. Un día, el mono se perdió y empezó a andar y andar, hasta que llegó a una pequeña ciudad. El mono estuvo imitando a todos los señores y señoras, a todos los niños y niñas de esa ciudad. A el mono no le iban bien las cosas porque lo rompía todo. Y la madre veía que no volvía empezó a buscar su hijo, y lo encontró en la ciudad. Y el mono y la mona, volvieron a su verdadero hogar.

FIN.

1 comentarios:

Mª José Castellanos Gómez dijo...
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